La Ruta de 3 pasos para emprender el discipulado (Lección 6)

discipulado

Hemos avanzado en el proceso de identificar la necesidad de discipular, la importancia de asumir el compromiso, las características del trabajo a desarrollar y el por qué es hora de comenzar hoy. Es un compromiso que no le corresponde solo a un círculo reducido de personas—en este caso el pastor o los líderes—, sino a todos los miembros de la comunidad de creyentes.

El fundamento para desarrollar el trabajo es sencillo pero eficaz y se afianza en tres pasos que encontraremos en el siguiente relato:

El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.  Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.   Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.   Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.  Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.   Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.”(Juan 1:43-49| RV 60)

Haga un seguimiento cuidadoso al pasaje y descubrirá una ruta que tiene tres pilares:

  • Escuchar las Buenas Nuevas.
  • Compartir las Buenas Nuevas.
  • Invitar a otras personas (familiares y amigos) a conocer las Buenas Nuevas.

Ese mismo principio lo encontramos en unas líneas anteriores: Juan 1:35-42. Probablemente ocurrió así con usted. Además de vivenciar la experiencia, podrá testimoniar que es similar en otros casos de los cuales ha tenido conocimiento de manera directa e indirecta.

UNA EXPERIENCIA TRANSFORMADORA QUE SE EXTIENDE HOY

Alguien que tiene un encuentro personal con el Señor Jesús, experimenta transformación. Comenzará a crecer en las dimensiones personal, espiritual y familiar. Si lo preparamos adecuadamente, se convertirá en un multiplicador de las Buenas Nuevas de Salvación. Es una forma efectiva de expandir la Palabra en el ámbito en el que él o ella se desenvuelven.

Le animo a leer el pasaje de Mateo 4:18-22 y Marcos 1:16-20. ¿Cómo se aplicó aquí el modelo de los tres pasos? Compártanos sus apreciaciones:

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La experiencia transformadora  involucra dos ingredientes: el llamamiento y un corazón dispuesto a escuchar. Jesucristo llama pero no obliga. Quien oye Su voz, toma la decisión.

En el relato de los evangelios encontramos que el llamamiento a los futuros discípulos fue acompañado de una respuesta común: “Y ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.”(Mateo 4:20)

Esa reacción se produce cuando los discipuladores oramos con suficiente antelación por aquellas personas a las que les brindaremos acompañamiento en el proceso de discipulado.

Aquí es importante tomar nota de al menos cuatro componentes que rodean a un discípulo que escucha la voz de Jesús:

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Cabe recordar una poderosa frase del autor y conferencista, Bertram L. Melbourne, alrededor del discipulado:

Seguir a Jesús no es fácil. Requiere de fe, espíritu de sacrificio—que no es sencillo–, compromiso, una actitud correcta hacia las riquezas y los pobres, decisión, evaluar el costo y amor dispuesto al sacrificio. Es un desafío, pero se puede asumir porque tenemos a Jesucristo, nuestro guía, y alrededor, una enorme nube de testigos y, por supuesto, mucho apoyo del Señor.”

Ser discípulo y, posteriormente, discipulador, obedece a un proceso en el que crecemos diariamente. No podemos esperar resultados sorprendentes o al menos satisfactorios de la noche a la mañana.

Para afianzar la comprensión de estos principios, le invitamos a estudiar el pasaje de Mateo 8:18-20. Estúdielo con sumo detenimiento. ¿Cómo fue la respuesta de estos aspirantes a discípulos?¿Qué les pidió el Señor Jesús?¿Qué podemos aplicar en nuestra vida cotidiana a partir de esa enseñanza?

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Es importante destacar que el escriba no fue llamado por el Señor. Fue él quien quiso seguirlo. Estaba íntimamente motivado.

Pero, ¿acaso basta con tener el deseo de ser discípulo o discipulador? Hay que sumar otros componentes de suma importancia: permanencia y perseverancia.

Permanencia, porque no es un compromiso a corto plazo sino que debe ser sostenible en el tiempo, y perseverancia, porque es fundamental seguir firmes a pesar de las adversidades que salgan al paso.

SER DISCÍPULO Y DISCIPULAR RINDE SUS FRUTOS

Ahora bien, ¿qué ocurre con aquellos que lo dejaron todo para seguir al Señor Jesús? Encontramos la respuesta en la siguiente escena que describe el evangelista Mateo:

Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.” (Mateo 19:27-30| RV 60) 

Comprensible la inquietud de Pedro. Quizá usted mismo la ha sentido. Es un común denominador entre quienes servimos a Jesucristo en Su obra.

Tal vez la renuncia ha sido muy sacrificial. Demasiado para algunos. No obstante, debemos avanzar sin mirar atrás. Nos afianzamos en la promesa del Salvador: “Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.

Recuerde que, cuando acompaña a una persona en el discipulado, usted está invirtiendo tiempo, esfuerzo y oración para que el nuevo creyente desarrolle una estrecha relación con Jesucristo y pueda experimentar el cambio y crecimiento que necesita.

AL DISCIPULAR O VIVIR EL DISCIPULADO, PROCLAMAMOS A JESÚS

Cuando una persona emprende el camino del discipulado, debe hacerlo de cara a la sociedad a la que va a impactar con su testimonio.

A continuación le animamos a leer el pasaje de Mateo 10:32, 33. ¿Qué espera el Señor Jesús de todos nosotros? Escriba sus conclusiones:

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Proclamamos a Jesús con nuestras palabras, pero también, con nuestros hechos. Pensamientos y acciones de los cuales, lo más probable, es que esté pendiente el discípulo.  Jamás podemos perder de vista esa realidad.

ES HORA DE COMENZAR EL TRABAJO

Una vez se le haya asignado una persona para brindarle acompañamiento en el discipulado, defina con él o ella, día, lugar y hora para el encuentro. Piense que, en una primera fase, esa tarea demandará por lo menos diez semanas, representada en igual número de reuniones.

¿Cuánto debe demorar la reunión? Lo aconsejable son 45 minutos. Es un espacio suficiente para compartir las ideas básicas  y consultar los pasajes bíblicos.

Recuerde que se inicia y se concluye cada sesión con oraciones breves. El Espíritu Santo es quien debe gobernar en todo momento el proceso de discipulado.

Hay tres recomendaciones que compartimos con usted:

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Ahora, proponemos los temas que se deberían abordar en estas sesiones de discipulado:

PLAN DE ENSEÑANZAS BÁSICAS

  • Encuentro 1: Un nuevo nacimiento
  • Encuentro 2: El compromiso de seguir creciendo
  • Encuentro 3: La oración
  • Encuentro 4: La palabra de Dios
  • Encuentro 5: La obediencia a Dios
  • Encuentro 6: Dios nuestro padre y creador
  • Encuentro 7: Jesucristo nuestro salvador
  • Encuentro 8: El Espíritu Santo quien nos da vida
  • Encuentro 9: Vida en comunidad
  • Encuentro 10: Nuestra misión

Lo ideal es que se construyan estas enseñanzas a partir de la Biblia. No se puede caer, bajo ninguna circunstancia, en lo subjetivo ya que llevaría al nuevo creyente a un crecimiento débil y propenso a retroceder o estancarse en cualquier momento.


RESPUESTAS A LA LECCIÓN


A continuación encontrará las palabras o frases que requiere para llenar los espacios en blanco que aparecen en la Lección de hoy:

Una experiencia transformadora que se extiende hoy

– Obediencia

– Renuncia

– Compromiso

– Permanencia

Es hora de comenzar el trabajo

– Utilizar lenguaje claro.

– Hacer participativa la reunión.

– Dejar claro el día, hora y lugar de la próxima reunión.

© Fernando Alexis Jiménez – Entrenador del Instituto Bíblico Ministerial de la Misión Edificando Familias Sólidas.

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