Morir para salvar vidas

La gracia de Dios: Jesús murió en la cruz para salvar nuestras vidas.

Tenemos frente a nosotros dos únicas opciones: el infierno por siempre o la eternidad junto a Dios. Si nos apropiamos de la gracia divina, nos arrepentimos del pecado y decidimos caminar de la mano del Señor Jesús. Las llamas pronto cobraron fuerza en la vivienda. Lenguas de fuego abrazaban toda la construcción y, en el interior, dos niños pequeños. El desespero reinaba alrededor. Una multitud de curiosos comenzó a llegar al lugar, pero nadie se atrevía a entrar. “Es una muerte segura”, decían. Ana Paulina no midió las consecuencias. Con…

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