Entendiendo los  sueños y profecías bíblicas (Lección 8)

Hoy aprenderemos la importancia del simbolismo, los sueños y las profecías en la Biblia.

Cuando caminamos a través de las Escrituras, encontramos en muchos de sus libros simbolismo, sueños y profecías que, en su conjunto, encerraban profundas enseñanzas para los israelitas –en el Antiguo Testamento—y para nosotros como el pueblo del Pacto, en el Nuevo Testamento. La Lección de hoy nos ayudará a tener una mayor comprensión de cómo interpretar cada una de ellas.

SIMBOLISMO Y ACCIONES ESPECÍFICAS EN LOS PROFETAS

Con frecuencia encontramos en los profetas del Antiguo Testamento y en el apóstol Juan en el relato del Apocalipsis, una serie de símbolos y visiones que resultan muy particulares cuando se deben interpretar a la luz de las reglas de la Hermenéutica Bíblica.

Ilustramos este principio con dos textos bíblicos que le invitamos a analizar para descubrir tanto su significado como sus similitudes miel (Ezequiel 2: 8 a 3: 3 y Apocalipsis 10:2, 8‑11):

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Es evidente que, en los dos casos, los profetas se encontraban bajo visión o estado de éxtasis. En esas condiciones recibieron las revelaciones de Dios, mostrando que Él utilizó y podría hoy utilizar muchas formas de hablarle a sus siervos, sin que esto indique que tenemos licencia para confundir una manifestación del Señor a nuestra vida con el emocionalismo que prevalece hoy en muchas denominaciones.

En el caso de Ezequiel, se estaba anunciando juicio contra el pueblo de Israel por su infidelidad (Ezequiel 3: 3, 10). Él debía apropiarse de la tarea que debía cumplir. Esto se refleja en las acciones que debió adelantar y que están contenidas en los capítulos 4 y 5.

Los pasajes que se leen en el libro de Ezequiel aluden al tiempo de cautividad de Israel en Egipto (Éxodo 12:90) aunque no los menciona como 43 años sino en términos de días. Llamamos la atención sobre este aspecto para enfatizar en la necesidad de tener en cuenta el simbolismo.

De todas las acciones simbólicas de los profetas, el ejemplo más difícil y disputado en el momento de una interpretación, es el Oseas tomando para sí «una mujer fornicaria e hijos de fornicaciones» (Oseas 1:2) y la orden que se le da de «amar una mujer amada de su compañero, aunque adúltera» (Oseas 3:1).

Ahora bien, ¿han de entenderse estos actos como meros símbolos de visión o como hechos reales en la vida externa del profeta?

Es evidente que el lenguaje de Oseas evidencia que los acontecimientos fueron reales. Dice claramente que Jehová le ordenó ir y casarse con una adúltera y que él obedeció. Da el nombre de la mujer y el de su padre y dice que ella concibió y le dio un hijo, al cual él llamó Jezreel, y que más tarde, le dio una hija y otro hijo, a quienes también, dirigido por Dios, dio nombres significativos.

No existe insinuación alguna de que se tratase de meras visiones del alma o de que estas cosas hubiesen de declararse a Israel como un mero discurso parabólico. Si el relato de algún acto simbólico que exista es tan explícito como para requerir una interpretación literal, ciertamente éste es uno, pues sus términos son claros, sencillo su lenguaje y su intento general no difícil de comprender.

La acción que le ordenó Dios tenía un objetivo pedagógico y de denuncia profética sobre el estado de contaminación e idolatría en la que se encontraba el pueblo de Israel.

En tales casos, el estudiante de la Biblia deberá tener un panorama claro de todo el libro profético objeto de la Hermenéutica. Lo más probable es que deberá leerlo no una sino varias veces, tomando notas y verificando las referencias bíblicas que se citan en las márgenes de los textos. Solo de esta manera podrá llegar a conclusiones apropiadas y no caer en la descontextualización.

SUEÑOS QUE ENCIERRAN UN MENSAJE PROFÉTICO

Dios obra en formas extrañas para cumplir con su propósito. Es una manifestación de Su soberanía en la historia de la humanidad para el cumplimiento de sus propósitos eternos. En ese orden de ideas, los sueños constituyen capítulo de especial significación ya que encierran mensajes proféticos en la mayoría de los casos.

¿Qué anunció Dios desde la antigüedad respecto a uno de los distintivos de sus profetas (Números 12:6-8)? Compártanos la conclusión a la que llegue:

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El sueño se destaca notablemente entre las formas primitivas de recibir revelaciones, pero se hace menos frecuente en épocas posteriores, es decir, en el Nuevo Testamento.

Los casos más notables de sueños relatados en las Escrituras son:

  • _______________ (Génesis 20:3‑7)
  • _______________ en Bethel (Génesis 28:12)
  • _______________ en el Monte de Galaad (Génesis 31: 24)
  • _______________ (Génesis37:5‑10)
  • El _______________ y el _______________ (Génesis 40:5‑19)
  • _______________ (Génesis 41:1‑329
  • _______________ (1 Reyes 3:5; 9: 2)
  • _______________ (Daniel 2 y 3)
  • _______________ (Daniel 7:1)

La lista puede ser muy larga, pero, como podrá comprobar, Dios habló a través de sueños y la interpretación vino de parte de Dios mismo a través de su revelación.

Cabe aclarar aquí que no todos los sueños que pueda tener un hombre o mujer de Dios encierran un contenido profético de parte de Dios. Ese se ha convertido en un error frecuente entre muchos creyentes que no profundizan en la Hermenéutica Bíblica y se dejan arrastrar por el emocionalismo.

Le animamos a leer Génesis 28:10‑22. ¿Qué propósito tenía este sueño para Jacob, y qué enseñanza recibió de parte de Dios?

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Generalmente cuando lo vemos hablando en el Antiguo y Nuevo Testamento a través de sueños, el Señor tenía un propósito que encajaba con el plan eterno. No era algo aislado o caprichoso.

También en el paganismo hay registro de sueños. El Faraón tuvo un sueño y pidió a sus servidores gentiles que se lo interpretaran. Igual ocurrió con Nabucodonosor, como lo relata el libro del profeta Daniel.

En todos los casos, cuando se interpreta un texto sobre sueños, bajo la lupa de la Hermenéutica Bíblica, debemos tener en cuenta las referencias bíblicas. No pasarlas por alto ya que nos llevarán a otros libros de la Biblia donde encontramos una explicación.

Cabe resaltar que no desconocemos que, así como Dios habló a hombres y mujeres en épocas específicas, pueda hacerlo hoy con usted en casos particulares para traer un mensaje a su vida. Lo que debemos tener en cuenta es que el Padre mismo confirmará la veracidad del mensaje. Puede hacerlo cuando usted va a las Escrituras e, incluso, a través de otras personas.

ENFRENTÁNDONOS AL RETO DE LAS PROFECÍAS

Si aplicamos la Hermenéutica Bíblica a las profecías, debemos tener en cuenta que tiene como pilares el dominio de los principios y leyes del lenguaje figurado y del de tipos y símbolos. También requiere algún conocimiento de la naturaleza de las visiones, éxtasis y sueños. Haber tomado especial cuidado en aprender las Lecciones anteriores, es el fundamento para lo que sigue.

Generalmente las profecías contienen:

  • _______________
  • _______________
  • _______________

De acuerdo con las Escrituras, el profetizar no significa, primariamente, una predicción de acontecimientos futuros. La palabra hebrea nebi significa uno que se  habla bajo la presión del fervor divino; y debe considerarse al profeta, como portador de un mensaje divino y que obra como portavoz del Todopoderoso.

Encontraremos una ilustración de este punto al leer Éxodo 4:13-16. ¿Qué encuentra que determinó Dios y con qué persona para cumplir un propósito específico?

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De modo que el profeta es quien anuncia un mensaje divino y su mensaje puede referirse al pasado, al presente o al futuro. Puede ser una revelación, una amonestación, una censura, una exhortación, una promesa o una predicción.

Al portador de semejante mensaje muy apropiadamente se le llama «varón de Dios» (1 Reyes 13:1; 2 Reyes 4:7‑9) y «varón de espíritu» (Oseas 9: 7).

También es importante observar que una porción muy grande de los libros proféticos del Antiguo Testamento consiste en mensajes de amonestación, reconvención y censura.

Permítanos citar aquí al teólogo británico William Ronald Dodds Fairbairn cuando escribe:

Los profetas en un sentido especial, eran guardianes espirituales de Judá e Israel, los representantes de la verdad y santidad divinas, cuyo ministerio consistía en mantener un ojo vigilante y celoso sobre las maneras de los tiempos, descubrir y combatir los síntomas de defección que surgieran y, por todo medio a su alcance, alentar y robustecer el espíritu de la verdadera piedad. Elías se destacó en forma tan notable que por ese motivo se le toma en la Biblia como el tipo de toda la orden profética en los estados primitivos de su desarrollo; fue hombre de heroica energía de acción más bien que rico en ideas o elevado en su palabra. Las palabras que habló fueron pocas, pero eran palabras que parecían surgir de las cavernas del trueno y que más parecían decretos procedentes de la presencia del Eterno que expresiones de un hombre sujeto a pasiones semejantes a las de aquellos a quienes se dirigía».

Aquellas porciones de las Escrituras proféticas que predicen el futuro son las que exigen una hermenéutica especial. Demandan estudio e interpretación especial mientras que profecías consistentes en reprensiones, reproches o amonestaciones, son tan comprensibles aun para el lector empírico, que no requieren extensa explicación.

Cuando procuramos interpretarlas, es necesario que pisemos con tal suavidad como si estuviéramos caminando sobre un lago congelado. En cualquier momento podemos fracturar la delgada capa que nos sirve de soporte. De ahí que el literalismo o el racionalismo pueden resultar tan perjudiciales como la especulación.

Recuerde que la profecía bíblica puede referirse a hechos pasados, en curso o futuros. Pero siempre encajarán en el plan eterno que Dios tiene para sus hijos.

Para interpretar correctamente las profecías deben estudiarse especialmente tres cosas:

1.- _________________________________ de la profecía.  

A1 estudiar la estructura general v las relaciones orgánicas de las grandes profecías se verá que, primeramente, se nos ofrece en forma de bosquejo amplio y atrevido y después se extiende a detalles de menor importancia. Un ejemplo es Génesis 3:15. Brevemente Dios anuncia el plan de salvación que cumplirá a través de la historia del pueblo de Israel en el Antiguo Testamento, hasta su cumplimiento pleno en el Nuevo Testamento con el nacimiento del Señor Jesús. Todas las profecías de revelación progresiva, apuntaron al nacimiento de Cristo que traería perdón de pecados y abriría la puerta para que el género humano restaurara su relación con el Padre.

  1. ________________________ y __________________ de la profecía

Hemos estudiado que desde la antigüedad buena parte de la profecía fue recibida mediante visiones y sueños, así como en un estado de éxtasis. Esto explica que se halle en lenguaje figurado y en símbolos. Desconocer estas realidades puede llevarnos a cometer errores tanto en la interpretación como en lo que enseñamos a otras personas.  

  1. __________________ y ____________________de profecías similares

Varios profetas emplean las mismas figuras y símbolos, u otros muy semejantes; también, muchas profecías son semejantes en su forma general y significado como para exigir del intérprete una comparación minuciosa. Sólo así podrá distinguir cosas que son parecidas y cosas que difieren entre sí. Por ejemplo, analice los textos de Isaías 2:14 y Miqueas 4:1‑3. Procure encontrar similitudes. Se sorprenderá.

La presentación de revelaciones proféticas similares en dos textos diferentes, tanto de visiones como de sueños, compromete una atención particular. Esto para que, al hacer la comparación, saquemos conclusiones apropiadas y no interpretemos ese mensaje de forma aislada porque probablemente incurriremos en equívocos.

Por ejemplo, es importante estudiar las analogías de imágenes en las porciones apocalípticas de la profecía. La visión de Isaías, de los serafines (Isaías 6:1‑8), la de Ezequiel 1 y 10 y la de Juan, del trono en el cielo (Apocalipsis 4) tienen relación entre sí que ningún intérprete puede pasar por alto.

Ahora bien, un intérprete de la Palabra debe tener en cuenta lo siguiente:

  • La profecía del Antiguo Testamento no es más que una parte de la revelación para ese extenso período del pueblo de Israel y debe ser estudiada siempre a la luz de toda la dispensación hebrea.
  • La profecía trata, principalmente, de personas y sucesos de los tiempos en que originariamente fue pronunciada. El profeta era un portavoz de Dios a reyes, pueblos y naciones. Declaraba el mensaje de Dios para la época y por eso hallamos el lenguaje de la profecía lleno de alusiones a acontecimientos contemporáneos.
  • Los profetas hebreos también hablaron y escribieron profundamente conscientes de ser mensajeros de Jehová. Estaban impulsados por el Espíritu Santo. Sin embargo, nunca perdían la conciencia de que eran seres humanos con flaquezas. De aquí que el intérprete deba notar las cualidades personales y el estilo característico de cada profeta.

Sin duda habrá comprobado que la Hermenéutica Bíblica es una ciencia que amerita especial cuidado y que, lo aprendido hasta hoy, constituye un conjunto de herramientas que le permiten alcanzar un mayor nivel de comprensión cuando interpreta las Escrituras. No desconozca jamás las reglas y principios que hemos venido aprendiendo. Hoy y mañana y en general, durante su desenvolvimiento ministerial, le serán muy útiles.


RESPUESTAS A LA LECCIÓN Nro. 8


A continuación, encontrará las palabras o frases que requiere para llenar los espacios en blanco que aparecen en la Lección de hoy:

Sueños que encierran un mensaje profético

1.- Abimelec  

2.- Jacob   

3.- Labán   

4.- José  

5.- El copero y el panadero  

6.- Faraón  

7.- Salomón  

8.- Nabucodonosor  

9.- Daniel 

Enfrentándonos al reto de las profecías

1.- Lenguaje figurado

2.- Símbolos

3.- Tipos

Enfrentándonos al reto de las profecías

1.- Relaciones orgánicas

2.- F figuras y símbolos

3.- Análisis y Comparación  


© Fernando Alexis Jiménez – Entrenador del Instituto Bíblico Ministerial


 

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